La salud mental sigue siendo de segunda o de tercera, incluso también en Psiquiatría Infantojuvenil, pudiendo causar daños importantes en nuestros niños y adolescentes.
Ya he hablado sobre este tema en la seguridad social, ya que desde mi experiencia y sé que la de muchos, es escasa en todos los sentidos.
Particularmente, nosotros llevamos más de un año metidos en esta vorágine y, estoy segura que si no hubiéramos ido por privado, seguiríamos esperando por el diagnóstico.
No puede ser que las citas sean cada 3/4 meses, ya que esto no llega a nada, ni pueden conocer los profesionales a sus pacientes y para éstos es totalmente insuficiente tener consultas tan espaciadas, porque eso y nada es casi lo mismo.
Desde octubre de 2020 hemos tenido cuatro consultas, ahora nos tocaba otra y han llamado para anularla, y parece ser que llevan retraso y anulando citas desde agosto.
Yo me pregunto que las personas que no tienen recursos para poder costear terapias/consultas por privado, (que son un dinero), quedan totalmente perdidas, y sus problemas, o se agravan o no se atajan, con todo lo que esto conlleva.
Es injusto y va en contra de todos los principios básicos y echan por los suelos nuestros derechos a una salud pública digna.
También he de decir, que el problema viene de arriba, que las personas que están trabajando y tienen que dar la cara no tienen culpa y bastante frustración sentirán por no poder hacer su trabajo en unas condiciones aceptables.
(Aunque también hay “profesionales” que te encuentras que deberían de buscar otro trabajo porque ni empatía, ni tacto, pero este es otro tema).
Pienso que si todxs cuando nos pasan este tipo de cosas pusiéramos reclamaciones y no lo dejásemos pasar, algo más se conseguiría, y lo sé por propia experiencia, porque las dos reclamaciones que he puesto por otros motivos han servido, así que irá la tercera.
No podemos permitir que esto sea lo normal.