Para las personas con TEA, la alimentación es un tema delicado. De hecho afecta al 80 % de la comunidad autista.
Las texturas, los olores, los colores… son muchos los factores que influyen en su alimentación.
Hay casos extremos en los que se debe hacer una comida en concreto, hecha exactamente igual siempre, en la misma sartén, etc.
Para muchxs es muy difícil de entender que esto sea así, pero lo es, la inflexibilidad y la rigidez pueden llegar a ocasionar situaciones que para los que no viven o conocen sobre autismo, les parecerá una locura o exageración.
Cuantas veces las mamás habremos escuchado eso de “si me lo dejas a mí una semana, verás”, “eso eres tú que le consientes demasiado”, “claro, lo hace porque así come lo que más le gusta”… y podría seguir…
Pues bien, en el caso de mi hijo, ya no sólo si hay algo en su plato o ciertas texturas que le resulta imposible de probar, sino que simplemente con ver algo que es superior a él, vomita.
Por ejemplo, hace unos días su padre estaba haciendo una tortilla y mi hijo entró en la cocina en el momento que estaba mezclando la patata con el huevo en un bol, sólo con ver eso, salió corriendo y acabó vomitando, así sin más. No es la primera ni será la última vez que le pasa algo así.
Así que la próxima vez no juzguéis sin saber, no hay fórmulas mágicas, no son caprichos ni llamadas de atención, son problemas sensoriales relacionados con el TEA, que como digo siempre, abarca mucho más de lo que la mayoría de la gente piensa.
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