La vida es una montaña rusa, incluso en un mismo día puedes pasar por todas las emociones que se pueden sentir…
Últimamente miro a mi hijo y me da vértigo lo rápido que pasa el tiempo, lo grande que se le ve, que en nada ya cumple 9 años, que empezará 4º de primaria y en un abrir y cerrar los ojos, el instituto…
Y sí, siempre intento vivir en el presente, pero es inevitable pensar estas cosas y más cuando ha crecido tanto en tan poco tiempo.
Por fuera es un niño grande pero por dentro sigue siendo frágil e inocente, y el mundo está lleno de mala gente, y el funcionamiento de su cerebro hace que le sea complicado ver las dobles intenciones de los demás…
A veces es verdad que las limitaciones las ponemos los demás y que seguro que está mucho más preparado para este mundo de lo que yo como madre veo, pero es difícil, ya lo es siempre la maternidad, pero cuando es una maternidad neurodiversa, se complica un poco más.