Llevo unos días durmiendo menos de lo habitual, que ya no suele ser mucho.
Tengo demasiadas cosas en la cabeza, por qué no decirlo, estoy con más ansiedad, y esto sumado a que mi hijo está en una temporada difícil, tengo muchísima menos paciencia y me siento mal, porque si él se comporta así es por algún motivo y necesita que lo ayude, y en eso estamos, pero hay días más complicados..
Ahora está en un momento que no para un segundo, corre por toda la casa, lo tira todo y no se entretiene con nada, incluso hace cosas hasta peligrosas que no había hecho nunca, con lo cual mi estado de alarma es aún mucho mayor.
Todo esto me ha llevado a perder mi propio control y enfadarme, frustrarme y gritar, y este comportamiento hace que todo sea peor, claro.
Y después me siento fatal por no poder controlarme a mí misma, pero cuando pasan días, como ahora, me doy cuenta que es normal, que soy persona, no soy una súper mamá ni una súper heroína, y es lógico que de vez en cuando no me pueda controlar, porque soy humana y porque una necesita soltar lastre también.
No soy perfecta, ni lo quiero ni lo pretendo, no soy súper woman y a veces me olvido tanto de mí que cuando me acuerdo ya es tarde.
Equivocarse es normal, y yo intento aprender de todas y cada una de mis equivocaciones.